Manejo Inconsciente del Estrés

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El Manejo Inconsciente del Estrés
Por el Dr. Emilio Zermeño Torres

En mi artículo pasado sobre el manejo del estrés mencioné que una forma de intentar controlarlo a través de la evitación es mediante los mecanismos de defensa.En este caso el individuo genera un autoengaño sobre la causa que provoca el estrés. Para Freud este autoengaño es inconsces007iente y por lo mismo es indicador de un manejo inmaduro del estrés. A continuación explicaré brevemente algunos de los mecanismos de defensa más comunes.

· Represión. Consiste en dirigir los pensamientos dolorosos, desagradables o no deseados fuera de la conciencia. El caso extremo del uso de este mecanismo de defensa sería el caso de amnesia. Si alguien sobrellevó en su infancia una fuerte experiencia dolorosa y traumática enviará al inconsciente esta información y difícil será que tenga algún recuerdo de ella. Con esto se evita el estrés y ansiedad de la experiencia traumática. Otras forma más sutil del empleo de este mecanismo sería el olvidar consistentemente, por ejemplo, una tarea que me provoca mucho estrés.

· Racionalización. Consiste en mantener la represión de impulsos o ideas indeseables o prohibidos para la persona, intentando dar razones o explicaciones socialmente aceptables. Al sentirnos amenazados nos desligamos del problema analizándolo y racionalizándolo. Este mecanismo es muy frecuente en el ámbito académico. Por ejemplo, un padre que reprende agresivamente a su hijo, se justifica aduciendo que es necesario para su aprendizaje. O el estudiante que reprueba un examen y se excusa diciendo que el profesor elabora los exámenes muy confusos.

· Proyección. Mecanismo que consiste en atribuir a otras personas los propios motivos, ideas o sentimientos reprimidos e inaceptados que provocan estrés. Por ejemplo, cuando un ejecutivo se siente culpable de la forma como llegó al poder, es posible que atribuya a otros sus propios impulsos diciendo: «mis colegas son muy ambiciosos y me están haciendo grilla». O el caso del estudiante que argumenta «lo que pasa es que mis compañeros de equipo me tienen idea».

· Negación. Este mecanismo defiende al individuo del estrés y ansiedad llevándolo a no reconocer una realidad dolorosa o amenazante. La persona ignora la realidad o la existencia de pensamientos, deseos o sentimientos inaceptados. Algunas personas que se encuentran desahuciadas por algún cancér o enfermedad fatal llegan a ignorar su enfermedad o la sola idea de su inminente muerte. Otro ejemplo es el caso de la novia que después de una agria discusión con el novio niega haber estado enojada.

· Formación Reactiva. En este caso la persona suele expresar sus ideas, sentimientos o deseos inaceptados en forma contraria a como en realidad los concibe en su inconsciente. Por ejemplo, una mujer que no acepta sus sentimientos de odio y agresión en contra de su esposo («porque este tipo de ideas no son dignas de una esposa y fiel cristiana»), y por el contrario siempre se muestre exageradamente afable y condescendiente. O el padre que no acepta el odio que alberga para con su hijo y se comporta de una forma demasiado sobreprotectora.

· Desplazamiento. En este mecanismo los sentimientos, emociones o pensamientos reprimidos son redirigidos, del objeto original, a otro que lo sustituya. Por ejemplo, el estudiante que llega frustrado a casa por las malas calificaciones recibidas en la escuela, empezará a reñir e insultar a su hermano menor.

· Sublimación. Este es el mecanismo de defensa más aceptado por Freud. Según él, la persona redirige los sentimientos, motivos o emociones reprimidas del objeto original, hacia conductas más socialmente aceptables. El caso de una persona con profundos sentimientos agresivos, puede sublimar dedicándose en su vida a ser un boxeador, un cirujano o un elocuente crítico literario. Una persona con exacerbados impulsos sexuales puede dedicarse a impartir conferencias y cursos sobre sexualidad.

Rerordemos, todos los mecanismos de defensa son insanos y el objetivo sería aprender a manejar el estrés de una forma directa y productiva. Obviamente que para ésto será necesario traerlos primero a la consciencia.